El equipo llegó a Bélgica esperando que continuase la tendencia hacia adelante que comenzó en Valencia y que, a partir del Hockenheim dio resultados. Pero el veredicto de Spa, poniendo a un lado todos los factores externos vinculados a la intemperie y los incidentes habidos en carrera es negativo para la marca italiana sobre todo en términos de los resultados de la carrera.
El presidente Luca di Montezemolo asistió a la rutinaria reunión del lunes y se centró en analizar los efectos de los nuevos componentes introducidos en el F10 y las razones por las que resultó imposible hacer uso de todo el potencial del paquete de nuevas medidas. Aunque sabían que no se puede esperar resultados inmediatos con nuevas soluciones que nunca se han probado en la pista, como ha sido el caso en varias ocasiones este año para todos los equipos. Además de eso, el clima cambiante durante los entrenamientos libres del viernes y los oficiales del sábado no permitieron hacer un buen trabajo a los ingenieros.
Después de la reunión Montezemolo se entrevistó con el director del equipo Stefano Domenicali y tuvieron largas conversaciones telefónicas con Felipe Massa y Fernando Alonso.
La marca ha anunciado que con el fin de probar la configuración aerodinámica que va a ser utilizada en el Gran Premio de Italia habrá una prueba de viento en Vairano.
La carrera de Monza es algo especial para la marca. La edición de este año será muy importante en términos de mantener viva la esperanza de luchar por los títulos hasta el final.
Todo el mundo en Maranello es consciente de que si se pierde se podría poner en peligro cualquier posibilidad de recuperación. Por lo tanto hay un fuerte deseo en el equipo de estar en la lucha por la victoria en Monza, lo que no ha ocurrido desde el 2006.