Colaborando con el Centro para la Investigación de Ciencia y Tecnología Avanzada
de la Universidad de Tokio, Nissan ha construido el Bio-Mimetic Car Robot Drive, o BR23C. Se trata de un micro-coche robótico que reproduce las características de una abeja con el objetivo final de producir un sistema que prevenga las colisiones de los vehículos de la marca.
Durante su vuelo, cada abeja crea su propio espacio individual con forma ovalada. Los ojos compuestos de la abeja, capaces de ver con un ángulo de más de 300 grados en todas direcciones, lo que le permite volar sin interrupción dentro de su propio espacio individual.
Para recrear la función de un ojo compuesto, se diseñó la idea del Laser Range Finder que detecta los obstáculos que se encuentren hasta a dos metros de distancia en un radio de 180º delante del BR23C, calculando la distancia hasta dichos objetos y enviando una señal al microprocesador de abordo, lo que se traduce en la prevención de la colisión.
El coche robótico, al detectar un obstáculo, imitará el movimiento de una abeja, cambiará de dirección girando las ruedas en ángulo recto o mayor para evitar la colisión. La maniobra de evasión es totalmente instintiva. De no serlo, el coche no sería capaz de reaccionar con suficiente rapidez.
A diferencia de una abeja, el coche no se puede desviar hacia arriba, abajo ni en diagonal. Por ello se ha utilizado una función de rotación con aceleración o desaceleración como medio para evitar colisiones. El sistema copia la reacción biológica del instinto, no basta con almacenar o procesar datos.
Nissan vaticina que esta técnica estará incorporada a los coches de serie dentro de diez años y cuyo desarrollo nos permitirá alcanzar el sueño de una vida sin accidentes.